viernes, 4 de marzo de 2016

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no quisimos nacer aquí padre
en la vida pequeña,
nada ardió cuando vinimos

yo mismo estoy frente al televisor ahora
y no se ni arder ni bailar, ni saltar o dar vueltas por el aire

debería inventar otra vez la seriedad,
disparar en silencio y para siempre,
hacerme santo, fotografiarme en el viento ligero

venia diciendo,
nadie quiso nacer aquí padre,
en la vida pequeña
nada ardió cuando vinimos

trabajo copiando palabras,
y modos de caminar y de ponerme el sombrero

zorro alce sombra cocida, delgada linea en la cara de Zweig

nada peligroso padre,
nada que reviente o que haga temblar

el fondo de mi mismo es liviano
como en esas pelis del tcm que miro para olvidar todo antes de acostarme

una pluma padre
que tenso sin apuro en el arco de la vida pequeña,

nada de levantar el puño cerrado,
yo no me atrevo a eso, que tonteria ademas

no y no y no repito, con la pija en la mano mirando el televisor
acomodandome en la risa o en el vino

todos sabemos padre, la vida es pequeña
y cada tanto maravillosa, pero siempre ridícula y llena de celebraciones

efímera como emily dickinson,
encerrada y bella, atenta al caracol de la noche desde su habitacion

y ademas padre,
todos sabemos muy pocas cosas





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