viernes, 4 de marzo de 2016


5

las ciudades son imágenes, dice Enrique Lihn,
perdiéndose en un camino irreparable,
que nosotros tejemos con los ojos despìertos, un hilo


mitad tormenta de nieve, mitad sombra que piensa en las rocas,

por el, una tierra levísima y cercana nos aguarda
nosotros somos el tiempo, 
su rostro frio empolvado a lo carmen maura

un tímido paseo a sol huérfano y profano
que calienta las larvas en los caños y los huevos de las tortugas que mueren en la arena

todavía hay algo en la mirada o en los pobres juegos que hacemos con las palabras 
algo que nos pertenece y que nos funde a negro antes de besar a la chica

acaso un lugar donde escribir esta melancolía sin piano ni Chaplin 
donde hemos nacido entre los edificios

la noche aparece luminosa en los camiones de basura 
juntos bebemos la cerveza caustica y helada,                                                                                      









  





3

una noche al final de todo leía un libro llamado El mar

dejaba que entrara el aire cálido y era feliz

una noche de verano
mirando los arboles entre los edificios

la vida es buena pensó, no necesito mas nada

ni volverse loco ni sexo ni alcohol ni nada

solo leer y escribir,
leer y escribir en la habitación de los días


4

entrare a tu pequeño cuarto en el bosque de pinos
mi hermano me llevara hasta allí en la moto
nos quedaremos cerca de todo
para tocar lo salvaje del mundo o para entrar en el otra vez

y no habrá nada esperando, nada

apenas un sucio papel marrón, tiempo universo uno solo,

gas gas gas

densidad arrojada a las celdas del aire y del mar frío que golpea las dunas

así todo de nuevo
una superficie una piel donde estirarme

circundada de animales y motores,
y una cuba donde alargar el vomito y la resaca sinfín,

yo tendré si, todo eso
y habrá tiempo para escribir y para el amor




2

no quisimos nacer aquí padre
en la vida pequeña,
nada ardió cuando vinimos

yo mismo estoy frente al televisor ahora
y no se ni arder ni bailar, ni saltar o dar vueltas por el aire

debería inventar otra vez la seriedad,
disparar en silencio y para siempre,
hacerme santo, fotografiarme en el viento ligero

venia diciendo,
nadie quiso nacer aquí padre,
en la vida pequeña
nada ardió cuando vinimos

trabajo copiando palabras,
y modos de caminar y de ponerme el sombrero

zorro alce sombra cocida, delgada linea en la cara de Zweig

nada peligroso padre,
nada que reviente o que haga temblar

el fondo de mi mismo es liviano
como en esas pelis del tcm que miro para olvidar todo antes de acostarme

una pluma padre
que tenso sin apuro en el arco de la vida pequeña,

nada de levantar el puño cerrado,
yo no me atrevo a eso, que tonteria ademas

no y no y no repito, con la pija en la mano mirando el televisor
acomodandome en la risa o en el vino

todos sabemos padre, la vida es pequeña
y cada tanto maravillosa, pero siempre ridícula y llena de celebraciones

efímera como emily dickinson,
encerrada y bella, atenta al caracol de la noche desde su habitacion

y ademas padre,
todos sabemos muy pocas cosas