jueves, 1 de septiembre de 2016
Hoy es uno de esos días que me gustaría encontrar a Jacques Prévert sentado en el sillón de casa. Despierto, en calzoncillos, la camisa desprendida, fumando por supuesto, como en casi todas las fotos que se encuentran de él, luego de haber hecho zapping toda la noche. Mirar su cara y descubrir el espanto, la gracia, la belleza de un niño que ha envejecido, y que todavía esta dispuesto a vomitar unas cuantas palabras sobre un mundo viejo y arrasado.
- que quién ganó en waterloo?
- eh..., que tal el coronado?... y el café?... y la luz del escritorio y los gorriones?
- que todavía no volvimos de Argelia?!
- no, .... ?
- que nunca entendí la maldita marienbad, pero me sigue gustando verla
- a mi también
- que Caherine Deneuve se ha vuelto vieja
- estas sordo..? y mi amigo el que duerme al lado?
- ... los gorriones están bien, los caracoles nunca salieron del bar
- si es por elegir, a mi me gusta la Binoche, y una chica alta que tiene los dientes separados
- te enamoraste? (dice que no con la cabeza)
- ...eh...no..
- tonto
- Si. (digo que no con la cabeza, y me paro a dibujar un círculo de felicidad en la pared) que tal Levrero?
- es un niño
- tú también jacq
viernes, 4 de marzo de 2016
5
las ciudades son imágenes, dice Enrique Lihn,
perdiéndose en un camino irreparable,
que nosotros tejemos con los ojos despìertos, un hilo
mitad tormenta de nieve, mitad sombra que piensa en las rocas,
por el, una tierra levísima y cercana nos aguarda
nosotros somos el tiempo,
su rostro frio empolvado a lo carmen maura
su rostro frio empolvado a lo carmen maura
un tímido paseo a sol huérfano y profano
que calienta las larvas en los caños y los huevos de las tortugas que
mueren en la arena
todavía hay algo en la mirada o en los pobres juegos que hacemos con las palabras
algo que nos pertenece y que nos
funde a negro antes de besar a la chica
acaso un lugar donde
escribir esta melancolía sin piano ni Chaplin
donde hemos nacido entre los edificios
donde hemos nacido entre los edificios
la noche aparece luminosa en los camiones de basura
y juntos bebemos la cerveza caustica y helada,
y juntos bebemos la cerveza caustica y helada,
3
una noche al final de todo leía un
libro llamado El mar
dejaba que entrara el aire cálido
y era feliz
una noche de verano
mirando los arboles entre los
edificios
la vida es buena pensó, no
necesito mas nada
ni volverse loco ni sexo ni
alcohol ni nada
solo leer y escribir,
leer y escribir en la habitación
de los días
4
entrare a tu pequeño cuarto en el
bosque de pinos
mi hermano me llevara hasta allí
en la moto
nos quedaremos cerca de todo
para tocar lo salvaje del mundo o
para entrar en el otra vez
y no habrá nada esperando, nada
apenas un sucio papel marrón, tiempo
universo uno solo,
gas gas gas
densidad arrojada a las celdas del
aire y del mar frío que golpea las dunas
así todo de nuevo
una superficie una piel donde
estirarme
circundada de animales y motores,
y una cuba donde alargar el vomito
y la resaca sinfín,
yo tendré si, todo eso
y habrá tiempo para escribir y
para el amor
2
no quisimos nacer aquí padre
en la vida pequeña,
nada ardió cuando vinimos
yo mismo estoy frente al televisor
ahora
y no se ni arder ni bailar, ni
saltar o dar vueltas por el aire
debería inventar otra vez la
seriedad,
disparar en silencio y para
siempre,
hacerme santo, fotografiarme en el
viento ligero
venia diciendo,
nadie quiso nacer aquí padre,
en la vida pequeña
nada ardió cuando vinimos
trabajo copiando palabras,
y modos de caminar y de ponerme el
sombrero
zorro alce sombra cocida, delgada
linea en la cara de Zweig
nada peligroso padre,
nada que reviente o que haga
temblar
el fondo de mi mismo es liviano
como en esas pelis del tcm que
miro para olvidar todo antes de acostarme
una pluma padre
que tenso sin apuro en el arco de
la vida pequeña,
nada de levantar el puño cerrado,
yo no me atrevo a eso, que
tonteria ademas
no y no y no repito, con la pija
en la mano mirando el televisor
acomodandome en la risa o en el
vino
todos sabemos padre, la vida es
pequeña
y cada tanto maravillosa, pero
siempre ridícula y llena de celebraciones
efímera como emily dickinson,
encerrada y bella, atenta al
caracol de la noche desde su habitacion
y ademas padre,
todos sabemos muy pocas cosas
domingo, 24 de enero de 2016
1
empezar
la ironia, la misma negrura del muelle
y
caminar una zona muda
que
ardiendo gris en el aire golpea la luz y se cae
empezar otra vez decía
por el calor de sus hilos quebrados,
sus lenguas saqueaban la humedad
sus patas se separaban en tarifas
negras
luego las caras borrosas, los
pliegues
la utilidad la perdida
los cubos transfigurados de una
esquiva belleza
una mujer lee con el cuerpo herido
en la entrada de un cine
un hombre olvida o pregunta en la
nieve
la materia el espacio sin
precisión, el caos la nitidez que gana las hojas
alguien nos piensa a los tres en
el aire abierto
desatados extravagantes anudando
los muertos irreales
pero el mito desaparece y todo es
una puerta cerrada
un agujero inalcanzable, un
basural volándose,
y el intimo atril un esqueleto
cómico
que fuimos tirando por la ventana
para asustar a los niños
despues las imágenes,
apilándose bajo la lampara
sentimental,
un extraño hermetismo, una cáscara
oscilante y delicada
donde siempre se nos hace tarde
para alcanzar la música que nos
desnuda
algo reescribe estas frágiles
mascarillas
este crac nauseabundo que a nada
huele y que nunca termina
figuras abriendo un origen un vaivén
donde fingir un ligero paroxismo
los años pasan a toda velocidad
ahora soy un vampiro de Carpenter
ahora solo quedan mis hermanos
telepáticos
mi chaqueta de cuero
mi cripta de sereno lluvioso y
ebrio
mis capsulas de sangre falsa
reventando y riendo al amanecer
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